FAMILIAS OPTIMISTAS ¿Que las distingue?

No hay familiar que se escape de experimentar sentimientos de angustia, impotencia e incertidumbre durante el tiempo que transcurre antes de lograr comprender a un familiar que percibe el mundo “de manera diferente” así como de la necesidad de asumir y aceptar que esta  peculiaridad se verá  reflejada en la forma de  comunicarse e  interactuar  con los objetos, eventos y las personas que lo rodean.

Los familiares frente a esta realidad necesitan ser flexibles ante las expectativas  que se tenían trazadas,  reorganizarse y adaptarse, así como también apreciar el esfuerzo que ese miembro de la familia realiza para ajustarse al entorno en el que se desenvuelve.

En base a mi experiencia durante más de dos décadas de convivir con familias vulnerables, puedo mencionar que éstas logran integrarse por padres que se mantiene unidos como las que no, también por aquellas que se componen de  abuelos, hermanos, tíos y… me atrevería a incluir también a personas que no comparten lazos consanguíneos.

Dentro de esta variedad de familias, algunas mantienen su afán por convertirse en un núcleo  sano y fuerte para enfrentar lo que la vida les presenta y transmiten con certeza que las situaciones desafiantes que experimentan disminuyen su intensidad y aportan fortalezas cuando se aceptan y se asumen. Otras, por el contrario,  manifiestan y hasta pronostican con aplomo y dolor que las situaciones estresantes que viven en casa son y seguirán  siendo desbastadoras o imposibles de sobrellevar.

 

EL PODER DE LA RESILIENCIA

¿Qué es lo que distingue a las familias optimistas?, ¿qué recurso les  proporciona la oportunidad de generar cambios positivos, desarrollar fortalezas y lograr una vida  significativa y armoniosa a pesar de las circunstancias  adversas?

La clave está en la  RESILIENCIA.  La resiliencia es la capacidad de las personas para sobreponerse frente al dolor emocional o situaciones difíciles y además traducir estas experiencias en oportunidades de crecimiento y desarrollo de   fortalezas.  Ser resiliente es estar abierto frente a los cambios, trabajar en la flexibilidad, concentrarnos en lo que vale la pena y así convertir los obstáculos en nuevos caminos; es “centrarse en las soluciones y no en los problemas, ocuparse en vez de preocuparse”… es mantener el buen humor y ser  entusiastas, lo cual no significa negar o ignorar  las dificultades sino que se tiene la capacidad de mantener el optimismo a pesar de las tragedias. Las familias resilientes normalizan las situaciones frente a las crisis, dejan atrás lo que no conduce a soluciones, establecen  vínculos  con otras personas que les proporcionan apoyo o ayuda; logran establecer límites al construir formas saludables y sensibles para satisfacer, sin comprometer la integridad total de la familia y se comprometen con sus valores.

La resiliencia no es un don exclusivo con el que se nace sino que  es un recurso que todos podemos desarrollar y promover con el fin de resolver los conflictos de manera eficaz. Al día de hoy, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, enfocándose en las  capacidades o características positivas de los seres humanos y no en las debilidades.

En el libro La resiliencia en familias con niños con capacidades diferentes, Landesman, S., DeLuca S. & Echols, K,  mencionan las siguientes características acerca de la resiliencia en familias con hijos con necesidades especiales y las cuales aplican a cualquier tipo de familia:

  1. Desean intentar cosas nuevas y nuevos procedimientos.
  2. Son libres de expresar enojo, culpa, resentimiento y piedad de sí mismas.
  3. Permiten la participación de ambos padres, particularmente si viven juntos o están comprometidos con el cuidado del niño.
  4. Conservan la esperanza que proviene del alivio personal y/o espiritual.
  5. Tienen la sensación de no estar aisladas o excesivamente limitadas por las adversidades de sus integrantes.
  6. Muestran un fuerte compromiso en la búsqueda continua de maneras de mejorar el bienestar de sus integrantes.
  7. Consideran que sus hijos con necesidades especiales tienen cualidades individuales positivas que han ayudado a fortalecer y mejorar la familia de muchas maneras.
  8. Están abiertos y se muestran francos ante cualquier situación, no esconden u ocultan que su familia es, de hecho, especial y que no es perfecta en el momento de resolver situaciones.
  9. Son persistentes en la creación de relaciones múltiples, positivas y, a menudo, duraderas con profesionales y maestros a quienes ven como socios o aliados en la ayuda que les brindan a sus hijos y familia.
  10. Tienen la sensación de que la finalidad o significado de sus vidas proviene de su propia experiencia de ser padres de un niño con necesidades especiales, experiencia que a menudo padres y hermanos expresan de manera altruista, ayudando a otras personas y buscando mejorar el apoyo y servicios de otros niños, al igual que los de su propio hijo.

“La RESILIENCIA juega a nuestro favor”, es decir, nos incita a convertir la frustración en motivación, ser más optimistas, empáticos, creativos y flexibles.

A manera de reflexión… ¿Cuáles virtudes, hábitos o actitudes consideras que son necesarias para lograr  transformar las adversidades en  oportunidades?

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