El Síndrome de Asperger y el estereotipo

Cuando surge una nueva etiqueta, diagnóstico o perfil, entonces se empieza a permear y luego consolidar en la sociedad su estereotipo. Es inevitable. Es una forma de entender lo que nos rodea y nos sucede. El problema es que en la mayoría de los casos, el mensaje y la influencia vienen de la publicidad, del amarillismo, de los medios masivos de comunicación, prejuicios sociales, miedo a lo diferente, convencionalismos sociales oxidados, etc., por ejemplo:

  • Las personas con tatuajes son delincuentes o drogadictos.
  • Las mujeres rubias y bonitas son poco inteligentes.
  • Los hombres mexicanos son bigotones, borrachos y usan un sombrero grande.
  • Todos los árabes son musulmanes.
  • Einstein y los que se parecen a él tienen síndrome de Asperger.
  • Y un gran etc.

Los estereotipos son útiles para darnos una idea de cómo es un grupo de personas, sin tener que investigar mucho en el tema, nos ahorra tiempo y esfuerzo al intentar comprenderlo, nos sensibiliza sobre su existencia, marca una pauta de cómo dirigirnos a la persona que pertenece a él. Por otro lado, es importante tomar en cuenta que también tiene desventajas dejarnos guiar sólo por eso. Si así lo hiciéramos, generalizaríamos las características a cada uno de los que constituyen el grupo, tendríamos creencias respecto a él que pueden ser falsas, nos conduciríamos a todos por igual bajo los mismos prejuicios cometiendo errores cuando tenemos que convivir en un entorno específico (la escuela, el vecindario, el trabajo…), dificultaría la empatía con dicho grupo.

Veamos entonces qué sucede en el caso del síndrome de Asperger.

Este síndrome, en términos generales, es una forma diferente de ser en la socialización, comunicación y lenguaje, flexibilidad mental e integración sensorial, que trasciende hacia el estilo y calidad de vida de la persona que lo presenta y los que están a su alrededor, la cual no tiene por qué ser mala. Una “buena calidad de vida” depende más del entorno y oportunidades de aprendizaje de la persona con Asperger que de la condición en sí.

Cuando nos detenemos a ver el estereotipo que representa el síndrome de Asperger, nos topamos con:

  • Son genios
  • Antisociales
  • Agresivos
  • Insensibles
  • Es sinónimo de sufrimiento
  • Necesitan escuelas especiales, entre otros más

Las personas que conviven frecuentemente con esta población pueden decir que efectivamente habrá quien destaque por arriba del promedio en algún área, por ejemplo, relacionada a la memoria visual o al tema obsesivo de interés que tenga; se dan cuenta que disfrutan de socializar con otros pero en menor medida que la mayoría; observan que se frustran pronto y tienen menos herramientas para auto-regularse; perciben la forma distinta de expresión emocional (hay personas que se quejan de lo intenso o plano de la expresión de emociones de su pareja con Asperger), etc. Sin embargo, independientemente del estereotipo al que “perteneces” (porque a final de cuentas nos pueden quedar una o varias etiquetas), por ejemplo: indígena, chilango, político, millennial, aspie, neurotípico… al leerlos se nos vienen a la mente las características que los representan, y al encontrar uno en el que cabemos, podemos reclamar y decir que no somos (ni queremos) ser solamente eso ante los demás.

De la misma manera es injusto dejarnos llevar por el estereotipo de la persona con Asperger porque entonces nos creemos que “viven en su mundo”, “son de otro planeta”, y terminamos excluyéndolos, fomentando preceptos equivocados como:

  • La escuela: “aquí no cabe porque no aprende igual a los demás”.
  • La familia: “a él lo tratamos diferente y con otras reglas porque es especial”.
  • La ley: “¡cuidado! es agresivo”.
  • Ocio y recreación: “a todos nos debería gustar divertirnos de la misma manera, sino, estás mal”…

En realidad, son demasiadas las similitudes que puede haber entre personas con Asperger y las que no lo presentan, podríamos mencionar algunas:

  • Identificarse y sentirse parte de.
  • Saberse aceptado y querido.
  • Compartir ideas, pensamientos, preocupaciones.
  • Aprender y encontrar satisfacción haciendo las cosas que le gustan y sabe hacer bien.
  • Sentirse entendido.
  • Y muchas más que son esenciales en los seres humanos.

Por todo lo anterior, si lo que queremos es lograr la inclusión social, la aceptación natural de las diferencias, la sana convivencia, el enriquecimiento de las ciencias, las artes, la tecnología… entonces no nos dejemos llevar por el estereotipo y antes de actuar, debemos conocer más a la persona, no la etiqueta.

Laura Ríos Sánchez es Licenciada en Psicología. Es Fundadora del Centro Atzán de Guadalajara, Jalisco. Actualmente es Vocal de Enlace Autismo AC.

Nota: Las opiniones expresadas en este documento son responsabilidad del autor y de Enlace Autismo AC; representan nuestra visión y filosofía sobre las Condiciones del Espectro Autista.

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